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CANDACE CAMP

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Candace Camp no recuerda ningún momento de su vida en el que no estuviera inventando historias. Nacida en una familia de periodistas, su madre había sido reportera y su padre era director administrativo del periódico de Amarillo, Texas. Durante su infancia, inventaba historias que después ponía en práctica en el suelo del salón con cualquier objeto que tuviera a mano. Empezó a escribir esas historias cuando tenía diez años y desde entonces, escribir se ha convertido en una forma de relajación. Dice Camp: “Era muy tímida y no hablaba mucho. Pero frente a un papel podía expresar mis ideas y sentimientos”.

Sin embargo, la escritura siguió siendo un pasatiempo mientras estudiaba en la universidad de Texas en Austin y se convertía después en profesora de secundaria en Eureka Springs, Arkansas. Más tarde se mudó a Carolina del Norte, donde trabajó en un banco. Fue allí donde descubrió la novela romántica en su forma moderna y empezó a escribir. También empezó a estudiar derecho en la universidad de Carolina del Norte y mientras estudiaba terminó su primera novela, titulada Bonds of Love. La señora Camp opina que el riguroso entrenamiento de estudio en la universidad es lo que le dio la disciplina necesaria para terminar la novela.

Bonds of love fue publicada por la editorial Jove en 1978, bajo el seudónimo de Lisa Gregory.

La señora Camp abandonó la práctica de la abogacía para dedicar su tiempo a escribir. Dos seudónimos, 43 novelas y 22 años más tarde, Candace Camp escribe bajo su propio nombre para MIRA y le sigue fascinando inventar historias.

Lleva veinte años casada y tiene una hija de dieciocho que ha empezado una carrera en el mundo de la interpretación.

 Como tú, nosotros admiramos a nuestras autoras y queremos saber cosas acerca de ellas. Por eso, agradecemos mucho que busquen un hueco en sus apretadas agendas para compartir un poco de sus vidas con sus admiradores.

A continuación, te ofrecemos una profunda exploración sobre lo que le gusta y no le gusta a esta autora.

Sobre Lectura y Escritura...

¿Qué es lo que más te gusta de ser escritora?

Poder hacer algo que me encanta y que, además, me paguen por ello.

¿Qué es lo que menos te gusta de ser escritora?

La disciplina que se necesita para sentarse y escribir cada día, terminar una novela aunque ya esté interesa en otra trama y escribir las partes de la historia que no me gusta escribir.

¿Tienes un escenario favorito para situar tus novelas? ¿Cuál es y por qué?

Últimamente me estoy concentrando en el período de Regencia en Inglaterra. Siempre ha sido uno de mis favoritos.

Me encanta leer las viejas novelas de Georgette Heyer. Me gustan mucho las descripciones de los personajes secundarios y el brillante diálogo de la pareja.

También he escrito otras novelas, contemporáneas e históricas, situadas en Texas. Es una localización popular entre las lectoras y las escritoras y también el sitio que mejor conozco, ya que nací allí. Me encanta el romance y el drama de una buena novela del oeste. Los vaqueros tienen algo que los convierte en grandes héroes románticos.

¿Cuál es tu favorita de las novelas que has escrito?

Esta es una pregunta difícil. Hay varias que me gustan mucho. Solitaire (El fuego verde, Superjazmin 278), escrita bajo el seudónimo de Lisa Gregory, es una de las novelas contemporáneas que más me gustan.

Mi categoría predilecta es seguramente A very special favor (Historias para el día de los enamorados, Harlequin Internacional 104).

Pero creo que mi novela favorita entre todas es la segunda que escribí, The Rainbow Season. También fue escrita bajo el seudónimo de Lisa Gregory. El protagonista era mi héroe preferido, Luke Turner.

¿Qué título reciente de otro autor, publicado en Harlequin, Silhouette, Mills & Boon o MIRA, es el que más te gusta?

No creo que pueda elegir un título en concreto. Mis favoritas son las novelas de Nora Roberts publicadas por Silhouette.

 ¿Cuáles son tus cinco libros favoritos?

 El príncipe de las mareas, de Pat Conroy. Su escritura es muy lírica y la historia, inolvidable.

Lo que el viento se llevó, de Margaret Mitchell. La historia es la más romántica de todas en mi opinión. La leí unas veinte veces cuando era adolescente.

El guardián entre el centeno, de J.D. Salinger. Otra de mis favoritas cuando era adolescente.

The Lymond Chronicle, de Dorothy Dunnet. Es un conjunto de seis libros, pero en realidad es una enorme historia contada en seis partes. El protagonista es el prototipo de héroe romántico, valiente, un poco cínico, honorable, incomprendido... y me encanta.

Cotillion, de Georgette Heyer. He tenido un problema eligiendo una de las novelas de Georgette Heyer porque también me encanta The Talisman Ring y Friday’s child. Me he decidido por Cotillion porque me encanta el protagonista. No es en absoluto el típico héroe romántico.

¿Qué consejo específico le darías a un aspirante a escritor que estuviera empezando su carrera?

Escribir es suficientemente difícil como para intentar escribir algo sobre lo que uno no cree.

He conocido a mucha gente que ha intentado escribir novela romántica solo porque se venden bien, no porque les guste. Y ninguno de ellos ha conseguido terminar el manuscrito ni, por supuesto, venderlo.



Sobre el romanticismo...

Describe una cena romántica.

El primer requisito es que yo no tenga que cocinar. El segundo es que mi pareja se tome tiempo y esfuerzo para organizarla. Lo que hace que una cena sea romántica no es la comida, sino el hecho de que quiera agradarme. Así que cualquier cosa, desde un picnic hasta una cena que él haya preparado o un restaurante que sepa que me gusta puede ser algo muy romántico.

¿Cuál es tu película romántica favorita?

Esta pregunta también es difícil. ¿Cómo puedo elegir solo una? Me encantan las películas románticas, pero yo diría que la que más me gusta de todas es Casablanca.

El guion está muy bien escrito, lleno de personajes maravillosos y, sobre todo, tiene a Humphrey Bogart y a Ingrid Bergman. No solo es una maravillosa historia de amor, sino que tiene un montón de elementos románticos, un escenario exótico, la fuerza de los eventos históricos, el drama del bien y del mal, el triunfo del honor y la verdad... Me encanta.

 La he visto docenas de veces y se me siguen llenando los ojos de lágrimas cuando Paul Henreid se levanta y empieza a cantar el himno francés y todos los demás, asustados, empiezan a levantarse también. Y, por supuesto, no puedo dejar de llorar cuando Humphrey Bogart le dice adiós a Ingrid Bergman en el aeropuerto.

¿Cuál es tu canción romántica favorita?

Esta pregunta es terrible porque no me acuerdo del nombre de la canción... aunque me acuerdo de la letra. Creo que se llama Sometimes when we touch. Bueno, el caso es que esa frase se repite mucho durante la canción. La canta Dan Hill y era muy popular en los años setenta. Era nuestra canción de enamorados. La música y la letra son preciosas.

¿Cuál es el regalo o gesto más romántico que has recibido?

Que mi marido me envíe flores cualquier día de la semana, no en una ocasión especial, solo porque me quiere.

¿Cómo mantienes la llama del amor encendida en tu relación?

Mi marido y yo reservamos una noche a la semana para “salir juntos”, como hacíamos cuando éramos novios.

¿Qué consejo le darías a las lectoras para hacer que sus vidas fueran más románticas?

Prestarle atención a la persona que quieren y no pensar que tendrán su amor para siempre (creo que esto funciona para todas las personas a las que uno quiere, no solo con tu marido o tu novio). A veces recuerdo cómo era cuando mi marido y yo nos conocimos o cómo me sentía antes de conocerlo. Incluso pienso en cómo me sentiría si él ya no estuviera conmigo.

Yo creo que la vida es romántica cuando uno se siente romántico. De modo que lo que es importante es no dejar que la vida se convierta en algo ordinario. Olvidar un poco las preocupaciones, el trabajo y el horario y recordar los maravillosos sentimientos que uno tiene cuando todo es nuevo.

¿Cuál es el sitio más romántico al que has viajado?

Nueva Orleans. Quizá porque fue el primer viaje que mi marido y yo hicimos juntos. Pero para mí no hay nada como una noche en el barrio francés, es casi como estar en otro tiempo, en otro mundo...

Todo sobre mí...

Además de escribir, ¿qué otro talento te gustaría tener?

Me gustaría mucho cantar, pero desgraciadamente no tengo voz. Mi fantasía es estar sobre un escenario y cantar como Julie Andrews.

Dime alguien a quien admires y por qué.

Admiro muchísimo a mi abuela.

Ella ha tenido que pasar por toda clase de adversidades, como dejar a su familia para viajar al oeste, que uno de sus hijos muriera a los cuatro años, soportar enfermedades y trabajar como recolectora en una granja en Texas. Sin embargo, siempre ha sido una persona muy dulce y con una paciencia increíble.

Ella y mi abuelo consiguieron meter a sus cuatro hijas en la universidad en los años 20. Y eso es un logro formidable.

Comparte uno de tus caprichos favoritos con nosotras.

Es muy sencillo. Lo que me encanta cuando termino una novela, que es cuando estoy realmente agotada, es no hacer nada durante una semana más que ver películas y leer.

Es maravilloso. Hago lo menos posible y disfruto sabiendo que he terminado la novela y que no tengo nada que hacer. Y no me siento culpable.

¿Qué cualidad admiras más en un hombre?

No sé si “admirar” es la palabra adecuada, pero el sentido del humor es lo más importante.

¿Hay algo que siempre hayas querido hacer y nunca te has atrevido a intentar?

No intento hacer cosas que requieren valor. Pero algo que siempre he querido hacer y que no hago por miedo al ridículo es esquiar.

Si no fueras escritora, ¿qué serías?

Supongo que seguiría siendo abogado porque esa es mi carrera. Pero lo que me gustaría hacer, además de escribir, es tener una librería.

¿Qué cita o proverbio ha marcado tu vida? ¿De quién es?

“Ama al prójimo como a ti mismo”, de Jesucristo.

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